El álbum  
Cómo se hizo  
 

Para Gabriel Báez el camino nunca ha concluido,
más bien se construye, crece,
se crece buscando nuevos horizontes.


Productor de sus propias ideas, con un código musical y lingüístico muy personal, Gabriel Báez propone algo más que un concierto. Sus espectáculos son abiertos, vivos, con cabida siempre a la improvisación apoyado en los músicos de jazz que lo acompañan.
Se trata de un trabajo muy coral donde todos los instrumentos se hacen honor a sí mismos, todos tienen protagonismo; se fusionan estilos e interactúan para conseguir ir más allá del trabajo plasmado en el disco.
Los temas, tan versátiles como camaleónicos son susceptibles de adaptarse a cualquier ambiente. Ya en grupo, ya en solitario, Gabriel Báez propone la posibilidad de enriquecer sus conciertos con artistas de otra índole explorando formatos audiovisuales que pueden ir acompañados de poesía, danza, performance o con el apoyo de vídeo-creación.
La música de Gabriel Báez huye de tópicos musicales, de fórmulas cerradas, bebe tradición pero rezuma novedad. Tan ecléctica como nuestro presente. Es una música para escuchar, pero también para desmenuzar.
Sus conciertos son un despilfarro musical, una fiesta garantizada. Lluvia fresca.